Marta Diaz psicóloga Madrid

¿Por qué se produce la infidelidad?

No hay nada que desafíe más a uno mismo y a una pareja que una infidelidad.

La infidelidad es un reto a nuestro ego, pues queremos ser lo máximo para el otro, lo esencial, lo imprescindible, el todo, queremos cumplir con todos los roles para nuestra pareja y cubrir todas sus necesidades. Fundidos con nuestros esquemas de control del otro y nuestro narcisismo, queremos que el otro solo vea y sea totalmente a través de nosotros. Y cuando no es así, sentimos el puñal de la traición. Decimos que nos han roto el corazón, pero realmente lo que nos han roto es el ego.

Pero en esta tragedia no solo tenemos el papel del traicionado, sino que tenemos también el papel del traidor o traidora, quien no solo debe aguantar el peso de la inculpación externa, sino también su sentimiento de auto-traición, de haberse convertido en lo que nunca pensé ser: una persona capaz de engañar. No nos enseñan a vivir en pareja y, sin darnos cuenta, sin saber cómo, se acaba cometiendo una infidelidad.

Pero ¿qué es una infidelidad?, el significado realmente es diferente para cada uno de nosotros, pero quizá la pregunta que más corroe y desconcierta al traidor y al traicionado no sea esta, sino más bien la cuestión acerca de por qué se ha producido la infidelidad.

A lo largo de mi experiencia como terapeuta acompañando a numerosas parejas en su intento de superación de este tipo de problemas, he visto que la infidelidad suele ser la huida, muchas veces inconsciente, de la persona en la que uno se ha  convertido con el tiempo. Huimos de nuestra vida, queremos lo que ya no tenemos, lo que hemos perdido, o lo que nunca hemos tenido, pero ansiábamos y ansiamos. Pocas personas cometen una infidelidad por buscar algo mejor que lo que tienen en casa; la mayor parte huyen de sí mismos o de sí mismas, y quizá acaban encontrando algo mejor, pero, en la mayor parte de los casos, ni siquiera se han planteado si la nueva persona es algo valioso; lo cierto es que esa nueva compañía sexual y/o afectiva suele ser solo una distracción de la vida cotidiana en la que uno se encuentra atrapado o atrapada.

Más conciencia de nosotros mismos, más propósito, más significado, más humildad y conexiones sociales más valiosas, menos materiales y superficiales son el antídoto para la infidelidad. En la medida en que esta sociedad siga con el esquema de considerar a la pareja como una propiedad a nuestro servicio y esta sociedad continúe con los mismos valores superficiales y materialistas que producen hastío, vacío y cansancio, la infidelidad seguirá siendo una salida, un recurso contra esa sensación de tedio e insatisfacción cotidiana.

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