Tratamiento psicológico del sobrepeso y la obesidad

La Dra. Marta Isabel Díaz ha sido psicólogo clínico en la Unidad Obesidad de HM Montepríncipe en Boadilla (Madrid) desde el 2007 al 2014.

En esto momentos es Consultora del Servicio de Psiquiatría de HM Hospitales didrigido por el Dr. Luis Caballero, y sigue desarrollando apoyo psicológico a la perdida de peso y trastornos del comportamiento alimentario a través de un enfoque interdisciplianar en colaboración con la Dra. Pilar García Durruti (Jefa del Servicio de Endocrinología en HM Montepríncipe y HM Nuevo Belén). 

La efectividad de un programa de tratamiento para la obesidad depende, en gran medida, de la capacidad del paciente para implantar y mantener cambios en su estilo de vida que faciliten la pérdida de peso.

El objetivo de cualquier intervención para el tratamiento de la obesidad debe tener en cuenta que es imprescindible la introducción de distintas técnicas cuyos objetivos principales sean la modificación de hábitos de alimentación y ejercicio físico, así como cambios actitudinales que permitan un mayor adhesión al tratamiento.Sin estos elementos, cualquier tratamiento centrado únicamente en dietas de carácter hipocalórico tendrá una probabilidad de éxito mucho menor.

Un programa de tratamiento cognitivo-conductual, incorporado a una intervención de carácter multidisciplinar, puede ser de gran ayuda para incrementar el cumplimiento terapéutico, promover los cambio conductuales necesarios para la pérdida y mantenimiento del peso, así como para incrementar la calidad de vida de estos pacientes.

El diseño de un programa de intervención cognitivo-conductual debe tener en cuenta toda una amplia gama de variables: hábitos de alimentación, sedentarismo, cadenas conductuales que favorecen la ingesta fuera de horas, niveles de ansiedad, una auto-imagen deteriorada que no encaja con los actuales cánones de belleza, la falta de recursos y estrategias para hacer frente a los problemas cotidianos, posibles déficit en habilidades sociales, pensamientos distorsionados relacionados con la comida y el peso, etc.

Cada uno de estos elementos está implicado en la génesis y mantenimiento de conductas problema como el consumo excesivo de alimentos hipercalóricos, la ingesta compulsiva, la inactividad física, aspectos cognitivos como pensamientos de culpabilidad, pensamientos negativos sobre uno mismo, ideas irracionales relacionadas con la comida y el peso, así como respuestas fisiológicos de alta activación.

 

La Terapia Cognitivo-Conductual incluye los siguientes elementos

  • Auto-observación. Quizá el componente más relevante del tratamiento, pues no es posible modificar algo que desconocemos. Se trata de llevar registros diarios de toda la comida ingerida y de la actividad física realizada, así como de las condiciones en las que se dan estas conductas. De esta forma se identifican las relaciones funcionales que regulan estos comportamientos, es decir, las cadenas conductuales que propician estas conductas, y se detectan los factores facilitadores de las conductas disfuncionales para intervenir sobre ellos. Además se ha comprobado que la realización de auto-registros diarios promueve el cumplimiento terapéutico.
  • El entrenamiento en resolución de problemas consiste en un método sistemático de análisis de los problemas y de generación de soluciones. El objetivo de este entrenamiento es dotar a los pacientes de métodos más adaptativos y eficaces que la comida para resolver los problemas de la vida cotidiana.
  • El control de contingencias se refiere a los cambios en el medio que se pueden introducir para reforzar patrones de actividad y de ingesta más adecuados. Implica un conocimiento de los procesos de condicionamiento que controlan el comportamiento. El manejo de las contingencias mejora la recuperación de los episodios de recaída y ganancia de peso. En este punto es de especial importancia las contingencias que el entorno social del paciente imprime a su conducta, puediendo ser elementos facilitadores del cambio o de la permanezca del problema.
  • El control de estímulos se refiere al proceso de identificación y control de desencadenantes de conductas disfuncionales en la comida y la actividad física. Así como a la generación de condiciones que faciliten la realización de los cambios conductuales establecidos.

 

  • La reestructuración cognitiva enseña al paciente a pensar de una forma más realista y correcta. Les ayuda a identificar pensamientos automáticos desadaptativos, así como los errores cognitivos que lo determinan. Una forma de pensar poco racional suele estar a la base de muchos intentos infructuosos de perder peso. Las técnicas cognitvas también ayudan al paciente a aceptar y reforzar pérdidas de peso más realistas aunque menos deseadas. Sentimientos e ideas inapropiadas en relación con pérdidas de peso modestas pero clínicamente significativas puede llevar a recaídas y ganancia de peso.
  • El adecuado manejo del lenguaje interno del paciente permiten modular su estado emocional y dirigir su comportamiento hacia los objetivos previamente marcados.
  • Alimentación emocional. El autocontrol emocional pretende disminuir el impacto de determinados estados emocionales sobre la conducta del paciente, especialmente sobre su manejo de la comida. El objetivo es potenciar la inteligencia emocional del paciente, instruyendo a éste en detección e identifcación de emociones y manejo adaptativo de ellas. Dentro de este ámbito tiene cabida el entrenamiento en relajación que, a través de diversos procedimientos, permite al paciente la disminución de su estado de activación fisiológica.

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