Nuestro lugar en el mundo

Cuando sentimos que no tenemos lugar en la vida

Nunca antes en la historia se había hablado tanto de tolerancia y, paradójicamente, nunca las sociedades habían sido tan sectarias como en la actualidad. La cantidad de personas que actualmente no encajan en las supuestas vidas de éxito que debemos tener es numerosa y la cantidad de personas que por este motivo se sienten excluidas y fracasadas es preocupante.

Hace poco un hombre de 35 años me decía “no he sido nunca buen estudiante, no he ido a la universidad, tengo un trabajo mediocre, no gano mucho dinero, no soy alto, no soy guapo, no soy elegante, no he viajado, nunca he ido a un restaurante caro, no tengo un buen coche, no soy un líder, no he tenido éxito en nada de lo que me he propuesto… Cuando muera el mundo no notará que me he ido, no dejaré nada que recordar”.

Este relato (bastante frecuente) refleja la percepción de inadecuación que este hombre tiene de su vida y la sensación de fracaso que le inunda como consecuencia de la forma de narrar su historia: él no merece la pena y no tiene valor por no tener y no hacer todo aquello que se relaciona con el éxito.

Sin embargo, cuando obstinadamente perseguimos ser quienes no somos, hacer lo que no podemos (o quizá no queremos hacer), o tener lo que no podemos permitirnos (y quizá ni siquiera valoramos) perdemos la oportunidad de conectar con todo aquello que la vida nos ofrece y todos aquellos logros y avances que sí hemos conseguido gracias a nuestras decisiones, pero cuyo mérito solo notaremos si somos capaces de hilar una historia valiosa sobre ello.

Por todos lados escuchamos narraciones acerca de cómo debe ser la vida de un ganador, y esas historias nos seducen y pretendemos tozudamente formar parte de ellas, como si toda opción diferente no tuviese sentido o valor,  pero no es cierto, son solo historias; historias que pueden servir para algunas personas, pero nunca para todas. El guión de una vida es único, no puede repetirse y solo cada uno lo puede escribir, siendo totalmente responsable de lo que escribe. Mirar el guión que escribe otro solo es conveniente cuando transmite inspiración y motivación. Si el guión de los demás solo te transmite frustración y fracaso, esa historia no es la tuya.

No encajar en una historia no es igual a no encajar en la vida. En la vida todo encaja y todo tiene sentido, en las historias no, solo caben los personajes y situaciones elegidos por quien narra la historia. Nadie puede excluirnos de la vida, aunque nos excluyan de sus historias. No te empeñes en formar parte de una historia que te excluye y ponte a escribir la tuya.

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